«Lo que no se conoce no interesa». El abandono de la salud menstrual como genealogía de la violencia de género desde el cuerpo y la memoria

Durante décadas, la menstruación ha sido tratada como un "problema privado" o un "tema de mujeres". Sin embargo, una investigación reciente publicada por el Instituto Hegoa, liderada por Sara Antler, Belén Agrela Romero y Olga Mª López Entrambasaguas de la Universidad de Jaén, revela que el olvido sistemático del abordaje de la menstruación en los proyectos de salud no es un descuido, sino una forma de violencia de género estructural y una injusticia hacia el conocimiento de las mujeres.

¿Por qué se ignora el ciclo o la menstruación?
En los ámbitos de la cooperación o la ayuda humanitaria suele existir una "jerarquía de las urgencias". Se da prioridad absoluta a los partos o a las enfermedades infecciosas, dejando de lado el ciclo menstrual como si fuera algo secundario. Esta exclusión nace de una ciencia que históricamente ha sido androcéntrica (hecha por y para hombres), donde los procesos femeninos se consideran "excepcionales" o menos importantes.
Como explica Lola, una de las profesionales entrevistadas con amplia experiencia en África Subsahariana y Oriente Medio:
"Nos limitamos a las consultas prenatales y a los anticonceptivos... Porque es una cuestión política también".
El cuerpo como territorio de supervivencia
Una de las reflexiones más potentes del estudio es cómo el sistema patriarcal reduce la valía de una mujer a su fertilidad. En contextos donde el Estado no garantiza servicios básicos (pensiones, salud o cuidados), tener hijos se convierte en el único "seguro de vida" para el futuro.
Esto genera una trampa cruel: las mujeres pueden llegar a aceptar situaciones de maltrato porque su supervivencia material depende de la estructura familiar. Por eso, politizar la salud menstrual significa reconocer que el cuerpo no es solo fisiología, sino un territorio donde se lucha por la autonomía y la dignidad.
Romper el flujo: aprender del Sur
Para dejar atrás los estereotipos coloniales, el estudio propone revertir el flujo de conocimiento tradicional y colonial. En lugar de imponer soluciones desde el Norte (como enviar productos sin preguntar si hay agua limpia), la clave está en las Buenas Prácticas que ya funcionan en diversos territorios del Sur Global:
  • Escucha activa y antropológica: Elaboración de diagnósticos previos a la implementación de cualquier acción en base al marco cognitivo de la población con respecto estas temáticas, de manera que se previene de poner en riesgo a cualquier niña o mujer.
  • Liderazgo local: Las "promotoras de salud" de la propia comunidad son quienes mejor transmiten la información, generando confianza y eliminando el estigma de forma cercana.
  • Hablar para transformar: El simple acto de generar espacios seguros para conversar sobre el ciclo resuelve dudas, evita la medicalización innecesaria y devuelve a las personas el control y soberanía sobre su propio cuerpo.

Resultados y discusión

A modo spoiler, aquí se presentan los títulos de las 5 subcategorías extraídas del análisis de las entrevistas realizadas para esta investigación:

3.1. Subtema 1. Jerarquización de las urgencias: una cartografía
3.2. Subtema 2. El cuerpo impuro: mitos y tabúes como tecnologías históricas de control
3.3. Subtema 3. La pedagogía del patriarcado: normas de género y control del cuerpo femenino
3.4. Subtema 4. Violencias de género, un círculo vicioso
3.5. Subcategoría 5. Revertir el flujo hegemónico de conocimiento: saberes situados del Sur Global

En conclusión, la justicia menstrual no consiste sólo en repartir compresas, aunque hasta que no haya una cobertura universal de productos menstruales seguirá siendo necesario. Consiste en desmantelar los tabúes históricos y entender que no habrá justicia global mientras la salud de más de la mitad de la población siga siendo invisible para las instituciones, entidades y población.

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ONGAWA: Salud e Higiene Menstrual como aceleradoras de la igualdad de género

ONGAWA es una ONG especializada en Ingeniería para el Desarrollo que tiene como misión poner la tecnología al servicio del desarrollo humano para construir una sociedad más justa y solidaria. Ponen en el centro a las personas y sus capacidades para generar cambios, trabajan contras las desigualdades, especialmente las de género, y ponen especial atención a los colectivos más vulnerables.

 

Varios de los proyectos que llevan a cabo tienen que ver con Higiene y Saneamiento para garantizar la dignidad y derechos menstruales. Además, promueven mesas de trabajo a nivel nacional e internacional sobre higiene y salud menstrual. Puedes disfrutar de todo el trabajo realizado en este sentido en los siguientes enlaces:

 

Estas Jornadas reúnen a expertas de diversas organizaciones para compartir la situación internacional y de la Cooperación Española en relación con los impactos, barreras y soluciones concretas en este ámbito crucial. Jornada organizada por ONGAWA con el apoyo de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

El informe es el resultado de un proceso de reflexión conjunta entre más de 25 agentes de la cooperación tanto descentralizada como nacional e internacional, y desde el ámbito público, asociativo, académico y privado. Este documento recoge las aportaciones más relevantes de ese proceso de diálogo.

 

Nos lo cuenta en profundidad Rocío Romar de ONGAWA en el Podcast Mens(tr)ual ep02xT04

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