Logro histórico: La salud menstrual y climatérica entra en la nueva Estrategia de Igualdad de Género de la UE 2026-2030

Nos alegra compartir una noticia trascendental para los derechos de las mujeres y personas con ciclo menstrual en toda Europa. La Comisión Europea ha presentado oficialmente su Estrategia para la Igualdad de Género 2026-2030, un documento que marcará la hoja de ruta de las políticas europeas en los próximos años y que, por primera vez, recoge demandas históricas sobre salud hormonal y ciclos vitales.

¿Qué es la Comisión Europea y por qué es importante esta estrategia?

La Comisión Europea es el órgano ejecutivo de la Unión Europea. Su función es proponer leyes, gestionar las políticas comunes y asegurar que se cumplan los tratados europeos.

La Estrategia de Igualdad de Género 2026-2030 es el instrumento político más potente de la Comisión para garantizar que la igualdad sea una realidad en todos los Estados miembros. Sirve para coordinar acciones, destinar fondos y establecer prioridades que luego los países deben transformar en medidas concretas.

La salud menstrual y la menopausia en el centro de la agenda

Gracias a la movilización ciudadana y al trabajo de asociaciones vinculadas a la salud menstrual y climatérica, la nueva estrategia rompe el tabú y aborda específicamente realidades que antes estaban siendo invisibilizadas. Estos son los puntos clave que se han integrado:

  • Reconocimiento de la pobreza menstrual y menopáusica: Por primera vez, la UE reconoce que la falta de acceso a productos y recursos afecta a muchísimas personas en la Unión Europea, suponiendo una barrera económica y social.

  • Acceso gratuito y reducción de impuestos: La Estrategia insta a los Estados miembros a eliminar el IVA de los productos menstruales (permitido desde la Directiva de 2022) y menciona explícitamente el acceso gratuito a estos productos como una medida esencial para combatir la exclusión.

  • Atención a condiciones específicas: El documento admite que procesos vitales como la menstruación y el climaterio o patologías como la endometriosis han sido ignoradas históricamente en la investigación biomédica y se compromete a cerrar esta brecha de salud.

  • Intercambio de buenas prácticas: La Comisión organizará encuentros para que los países compartan las medidas más efectivas que están tomando a nivel nacional para combatir la pobreza menstrual y mejorar la atención sanitaria.

  • Seguridad y transparencia: Se ha escuchado la voz de las asociaciones en el proceso de consulta, exigiendo la prohibición de sustancias tóxicas y mayor transparencia en los ingredientes de los productos menstruales.

Un espejo en la legislación española

Destacar que gran parte de estos avances tienen una clara inspiración en la Ley Orgánica 1/2023 de España. La Unión Europea ha tomado como referencia este modelo pionero que reconoce los derechos menstruales, incluyendo aspectos como la salud menstrual como parte del derecho a la salud y el acceso gratuito a productos en centros educativos y sociales.

Este "paso al frente" de la Comisión Europea, que refleja casi punto por punto el espíritu de la ley española, demuestra que el activismo y la presión de las encuestadas y participantes en las consultas ciudadanas están sirviendo de faro para proteger a millones de personas en todo el continente.

Fuente: Comunicación de la Comisión Europea sobre la Estrategia de Igualdad de Género 2026-2030 y el Informe de Síntesis de la Consulta a las Partes Interesadas.

GENDER EQUALITY STRATEGY 2026-2030

¿De qué hablamos cuando hablamos de la regla? Lecciones desde Suecia para un activismo consciente

A menudo pensamos que en países como Suecia, conocidos por sus políticas en pos de la equidad de género, la menstruación es un tema resuelto. Sin embargo, una reciente investigación de la Universidad de Umeå nos revela que incluso allí existen "fricciones" y silencios que nos ayudan a entender mejor nuestro propio activismo.

La regla en el centro del debate político

Aunque parezca increíble, durante décadas la menstruación fue la gran ausente en las agendas políticas suecas. Se consideraba un "asunto de mujeres" privado que no debía mezclarse con la "política real" como la economía

Hoy, gracias a campañas como PeriodPride, las activistas están demostrando que sangrar es un acto político. No se trata solo de tener compresas; se trata de cómo la sociedad se adapta (o no) a nuestros cuerpos.

Tres formas de entender nuestra ciclicidad

La investigación identificó tres narrativas principales que las encuestadas y activistas utilizan para explicar su experiencia:

  • El cuerpo como "asunto de mujeres": Aún existe el miedo a que, si hablamos demasiado de hormonas, se nos tache de "biologicistas" o se use en nuestra contra para decir que no somos aptas para ciertos trabajos.

  • Solidaridad frente a la "pobreza de periodo": Existe un fuerte movimiento para ayudar a personas en regiones vulnerables que no tienen acceso a agua o baños seguros. Sin embargo, el estudio nos invita a reflexionar: debemos ayudar sin caer en relatos de "salvadoras" que ignoren la fuerza y autonomía de las propias comunidades locales.

  • Reclamar el valor del ciclo: Muchas personas están volviendo a conectar con su ciclo como una forma de resistencia al capitalismo. Entender que no tenemos que ser igual de productivas todos los días es una forma de autocuidado y rebeldía.

Rompiendo el tabú de la espiritualidad

Uno de los puntos más interesantes del estudio es cómo el activismo está perdiendo el miedo a hablar de la conexión cuerpo-mente. Aunque vivimos en sociedades muy racionales y laicas, muchas encuestadas encuentran poder en seguir su ritmo hormonal como una brújula personal.

¿Y ahora qué?

Diversas ciencias llevan siglos demostrando que la menstruación es diversa y compleja. No hay una sola forma "correcta" de vivirla. Ya sea que se perciba como una cuestión de derechos humanos, una herramienta de salud o un proceso de reconexión, lo fundamental es exigir que la salud menstrual sea tratada como una prioridad de salud pública y un derecho inalienable, rompiendo con los silencios que históricamente han limitado nuestra libertad.

Linda Berg (2025) What do the bloody spiritualists say? Exploring menstruation advocacy and feminist frictions in Sweden

European Journal of Women's Studies

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